LA BUENA VIDA | El poder de la soja en tu dieta

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

La Glycine max, popularmente llamada soja, es una especie de la familia Fabaceae o familia de las leguminosas.  La soja es una fuente importante de nutrientes básicos que posee proteínas de alta calidad con los aminoácidos indispensables,  ácidos grasos como omega tres, seis y nueve, vitamina E y fibra soluble e insoluble.

El Consejo Exportador de Soya de Estados Unidos (USSEC), dio a conocer los beneficios de la soja que permiten mantener una vida saludable, razón por la cual recomiendan considerarla parte de la dieta. Estos ellos se encuentran la disminución de los riesgos cardiovasculares, reducción de los síntomas de la menopausia, prevención de la diabetes y el cáncer de tipo hormonal, control del peso y reducción del grado de desnutrición.

La soja ayuda a disminuir los riesgos cardiovasculares porque es baja en grasas saturadas, lo que permite que disminuya el nivel de colesterol malo en la sangre. Asimismo, mejora la función de los vasos sanguíneos en general y previene la generación de coágulos.

Asimismo, la soja reduce los síntomas de la menopausia porque contiene componentes bioactivos como las isoflavonas  que favorecen la salud de la mujer.  La combinación de una alimentación con soya y el ejercicio físico puede contribuir a mejorar la fatiga, los sudores nocturnos, los calorones, los cambios en el estado de ánimo, las oscilaciones del humor, los dolores de cabeza o cefaleas y la sequedad vaginal.

La soja tiene acción como auxiliar en la prevención y control de la diabetes, ya que es uno de los alimentos con menor índice glucémico.  La proteína de soja se recomienda en pacientes con diabetes tipo 2 debido a su efecto antihiperglucémico que evita que suba el nivel de glucosa en la sangre, así como por su efecto antihiperinsulinémico, que evita el aumento del nivel de insulina en la sangre.

Algunos estudios científicos realizados en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, revelaron que las isoflavonas tienen un efecto positivo en cánceres relacionados con hormonas, tales como mamas, útero y próstata. La doble acción de las isoflavonas, actuando como estrogénicas  y antiestrogénicas, les confieren una serie de cualidades que permiten regular el balance hormonal en la mujer.  El cáncer de próstata se relaciona con los niveles de la testosterona y el tratamiento, a menudo, es reducir los mismos, lo cual se logra al consumir soja.

La soja puede ayudar en el control de peso, pues aporta fibra dietética que por sus propiedades facilita la digestión. El consumo continuo de la soya ayuda a disminuir los triglicéridos  y el colesterol, lo que contribuye a la pérdida de peso.

La soja mejora el grado de desnutrición, debido a su alto contenido de proteínas.  El contenido de proteína en la soja es superior al de otras leguminosas y es la única proteína vegetal que contiene todos los aminoácidos indispensables similares a la proteína animal.

Los minerales y las isoflavonas presentes en la soja contribuyen a reducir la pérdida de masa ósea, lo que significa que es de gran ayuda en la prevención y tratamiento de la osteoporosis.

No se recomienda consumir soya durante el embarazo, ya que contiene isoflavonas similares a los estrógenos. Igualmente, no se indica su ingesta, cuando hay alteraciones en el páncreas.   En casos de  hipotiroidismo se sugiere consumirla en forma moderada, evitando consumirla a la par con medicamentos.

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