Carla Piedrabuena: “El teatro es un arte de contacto y eso la pandemia te lo roba”

Por Mayrin Moreno Macías

Acercate. Mirá todo lo que hacés, dónde estás parada. Mirá los amigos que tenés, lo que has aprendido. Cuánto júbilo hay en tu corazón. Eres fuerte. Te quitaste la venda que el sistema  quería que tuvieras. Cuestionás la desigualdad social, el egoísmo. Eres fuerte, una onda expansiva de revolución, vida y felicidad, dice esa vocecita interna que Carla Piedrabuena asoma en los días que le pone voluntad a todo.

Ella es actriz y profesora de Teatro. Antes de la pandemia estuvo trabajando en  tres proyectos teatrales: uno de títeres con el grupo “Titerenautas” en compañía del músico Walter Vargas; otro con el grupo con el que comenzó su carrera profesional, “La Sudorosa”, acompañada de Celeste Derra y Pablo Domínguez; y otro  con un dúo de mujeres dirigidas por Ayelén Santurbá y que poco a poco han ido retomando. También pertenece al Colectivo de Artistas Independientes, quienes ponen el alma este mes para celebrar la tercera edición del Festival Teatro de Memoria 2020 de manera virtual, los días 23 y 24 de octubre. Además estuvo dictando un taller en la Casa Lunar que decidieron parar. “El teatro es un arte de contacto y de encuentro y eso la pandemia te lo roba”, dice Carla.

El teatro es su pasión, su motor y la llave de muchas puertas que la conducen al encuentro con artistas y un grupo de personas maravillosas: con la niñez. “Es un lugar donde crezco y aprendo desde la empatía, prestando mi cuerpo, mi voz y mi imaginación a personas/personajes que se materializan en el hecho teatral. Poder sentir y ver desde otros ojos y miradas es un regalo que para mí te da solo esta rama del arte”, sostiene.

El arte no debe menospreciarse

Carla dice que expresarse con humildad, con amor, empatía y resiliencia nos empodera y nos hace valientes. “Cuando uno se expresa desde otros lugares, como la arrogancia o el odio, no nos da valentía, todo lo contrario, nos aleja. El teatro, sin duda, es un arte de expresión. Por eso aprovecho este espacio para denunciar que se esté tratando esta nueva Ley Provincial de Educación, que busca vaciar el contenido artístico y cultural de las escuelas y, por ende, de los aprendizajes sociales. El arte es una herramienta de construcción del ser y no debe menospreciarse. En el pasado la comunicación era desde lo corporal y los sentidos (bailar, representar un escena de caza, cantar o tocar un pulso en el tambor). Por eso los rituales eran tan importantes para educar en aquellos tiempos y en el transcurso de la historia hemos visto cómo las sociedades aprendíamos a expresarnos más allá del vocabulario y a crecer como civilizaciones”.

–¿Todos estamos conectados de alguna manera?¿Has encontrado similitudes entre los personajes que has interpretado y tu vida? ¿Sales de tu rincón? 

–Al contrario, el teatro te permite bucear por lugares de los que personalmente une tal vez teme hacerse cargo, que los tiene o que desea conocerlos. He interpretado mujeres vulneradas y como mujer de este sistema patriarcal me siento en unión, aunque las experiencias sean distintas. Creo fielmente que todes somos une. Pero eso me lo enseñó la medicina del San Pedro, que me abrazó fuerte y me dijo “volá que sos estrella”, todes venimos de ahí y el teatro me lo reafirma. Cuando digo que presto mi cuerpo y mi voz, es una forma de decir que busco salir de mi rincón y convertirme en ese otre. Considero que no somos una sola persona en nuestro cuerpo y me pongo bióloga, pero en los genes tenemos la historia de miles de seres que estuvieron en nuestro pasado y que estarán en mi futuro.