Jengibre: ¿cuáles son las propiedades de esta raíz milagrosa?

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en Terapias Naturales

Desde hace 3.000 años el jengibre ha sido cultivado en tierras asiáticas y por sus innumerables usos, poco a poco se extendió al resto de los continentes. El jengibre, cuyo nombre científico es Zingiber officinale, proviene de la familia de las zingiberáceas y es una planta vivaz, resistente, con un vigoroso rizoma rastrero que presenta tuberosidades y ramificaciones.

Esta raíz ha demostrado poseer múltiples propiedades curativas que la acreditan como planta medicinal. Su importancia nutricional reside en su amplísimo espectro de aceites esenciales (2,5-3%), entre los que figuran los sesquiterpenos (curcumeno y el alfafarneseno) y sustancias picantes no volátiles como son los gingeroles (semejantes al ácido acetilsalicílico, con efecto analgésico) y los shogaoles.

El té de jengibre ayuda a digerir los alimentos, debido a que sus enzimas catalizan rápidamente las proteínas digestivas en el estómago y favorecen la flora intestinal, aminorando la irritación de las paredes intestinales. Asimismo, se considera útil en casos de mareos, náuseas, vómitos, gases estomacales y falta de apetito.

El jengibre tiene acción sobre el sistema cardiovascular. Debido a sus propiedades anticoagulantes y antiagregantes, propicia que las plaquetas sean menos pegajosas y se acumulen en las arterias. También es capaz de reducir el colesterol  LDL o malo y los triglicéridos en sangre, efectos que disminuirán el riesgo de padecer arteriosclerosis.

Investigadores del Centro Integral del Cáncer de la Universidad de Michigan, durante la reunión anual de la Asociación de Cáncer de Estados Unidos, afirmaron que el jengibre elimina las células cancerígenas en los ovarios a través de dos mecanismos: apoptosis (induce al suicidio celular) y autofagia (las células se eliminan entre sí).  Al respecto, Jennifer Rhode, del Departamento de Ginecología de la Escuela de Medicina de esta universidad, indicó que “en múltiples líneas de células cancerígenas hallamos que la muerte celular inducida por el jengibre tiene un índice similar o superior que el de la quimioterapia”.

Los aceites propios del jengibre son compuestos activos capaces de inhibir la biosíntesis de las prostaglandinas causantes de la inflamación, por lo que se considera de gran utilidad en casos de artritis, osteoporosis, dolores musculares, dolores menstruales y migrañas.

También contiene propiedades antioxidantes presentes en los extractos metanólico y etanólico de su raíz, que inhiben la acción de los radicales libres. En un estudio estadounidense se analizaron los 21 componentes del jengibre y los investigadores concluyeron que tiene un efecto antioxidante mayor que la vitamina E.

El jengibre tiende a elevar un poco la temperatura corporal, por lo que puede agravar los calorones propios de la menopausia. No se recomienda durante el embarazo, la lactancia ni en niños menores de 6 años. Las personas que tienen afecciones renales deben consumir el jengibre con moderación, ya que contiene pequeñas cantidades de  oxalato.

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