CALLE LITERATURA | Sofía Montiel

Por Carolina Elwart

 

Sofía Montiel es una adolescente sanrafaelina que ha sabido aprovechar la cuarentena en casa, con lo difícil que eso puede ser. La humanidad se encuentra en una pausa que aún no alcanzamos a sobrellevar. Nuestras generaciones serán reconocidas por la historia como aquellas que debieron cambiar sus rutinas, sus formas de vivir y de sentir por el aislamiento y el distanciamiento.

Sofía nos cuenta que escribe para expresar lo que piensa y lo que siente, pero también para liberar lo que le parece bien o mal. “Creo que la escritura tiene muchos sentidos y nos podemos sentir liberados y al mismo tiempo encerrados en ella. Sentimos lo que leemos en lo que vivimos, y muchas veces empezamos a conocernos a través de ella y a conocer diferentes sentimientos”.

Levantar el dedo acusador pareciera fácil en estos tiempos, en los que se busca juzgar a las adolescencias por las formas en las que buscan enfrentar la cuarentena. Al mundo adulto le encanta mirar su pasado y caer en todo lo que está mal de los adolescentes; en cambio, le cuesta tanto mirarse y hacerse cargo de lo que hemos ido dejando como humanidad. El poder de la vigilancia siempre cae mejor sobre otras generaciones que sobre el ojo acusador.

 

Diario de una cuarentena

¿Por dónde empezar, maldito querido diario?

¿Por las partes buenas en donde me sentí feliz por no ir al colegio?

¿O las partes en donde lloré por no ver a mis amigos y me estresé por no entender la tarea?

Mejor empiezo contando la parte más inesperada, la parte en donde conocí el poder de la escritura, a gente que jamás hubiera imaginado, y pude hablar con escritores para aprender muchísimo más.

Pensándolo de ese modo, tan mal no estuvo.  El encierro me ayudó a conocerme, y conocer sobre todo de lo que soy capaz.

A aprender y a reflexionar sobre  lo que leo y escucho.

A conocer diferentes realidades y cuestionarme mis decisiones de vida.

A aprender a disfrutar cualquier mínimo momento y no menospreciar lo que recibo de alguien.

Pero también me ayudó a pensar el porqué no tuve este conocimiento mucho tiempo antes.

Con lo bien que se pasa el tiempo siendo uno mismo, teniendo la capacidad de aceptarnos y de ser felices.

Eso no significa que no existan también momentos de malestar, al conocer diferentes realidades y contextos.

Viendo a personas sufrir, a familias sin trabajos ni recursos para mantener a sus hijos.

Porque por culpa de este encierro, miles de personas se quedaron sin sustento.

Porque entre tanto conocimiento propio, también aprendí a pensar en los demás.