En tiempos difíciles, la escuela Martín Güemes recibe el apoyo incondicional de la comunidad

Por Mayrin Moreno Macías

La escuela Martín Güemes es el orgullo de La Llave. El lema “Enseñar y aprender produciendo” se hizo presente en cada hogar. Su directora, Roxana Quiroga, destaca el compromiso entre comunidad, docentes, familia y estudiantes desde que inició la cuarentena. “Es algo que hay que capitalizar y seguir fortaleciendo. La escuela es muy cercana a los sentimientos de toda la comunidad. Su gente te enamora. Sentís que te explota el corazón, se te infla el pecho cuando hacen mención a la escuela. Varias generaciones de egresados hay desde su creación en 1965. Todos ellos con un amor inigualable por esta escuela. La meta es seguir construyendo, continuar con un proyecto educativo de calidad para ser generadora de posibilidades. Que nuestros alumnos encuentren en la institución un puente que les permita crecer, transformar su realidad, claro siempre con buenos valores, de personas de bien”, dice la profe.

La semana pasada se vieron afectados con el corte de agua para riego. Sin embargo, ese conflicto que tenía tiempo se solucionó. Sus voces se escucharon por distintos medios de San Rafael y de inmediato la resolución fue favorable: “… que no se restrinja el agua de riego a todas las instituciones que prestan un servicio a la comunidad”, decía el comunicado de Irrigación. Y la escuela volvió a regar. Los vítores por la página de Facebook de la escuela se hicieron eco de la grata noticia: “Siempre vamos acompañar a nuestras escuelas técnicas que son un orgullo”, “A las escuelas no se tocan!.. Una muy lógica decisión!!!..A seguir trabajando mi querida Escuela Güemes!!!..💪💪”.

Héroes amigos: Miralla en Colonia Elena, Almacén Lara, Almacén Rodrigo

Otra buena noticia fue la colocación de un punto WiFi en ese distrito gracias a la colaboración de la comunidad. Roxana explica que la no presencialidad  fue un problema para los chicos que no tenían Internet o no contaban con los dispositivos necesarios. A esos alumnos se les imprimieron los trabajos que enviaban los docentes. “Aquí aparecieron unos amigos. Héroes anónimos digo yo. Comerciantes que están ubicados en puntos estratégicos para los estudiantes. En estos lugares dejamos los trabajos, de acuerdo al lugar más cercano al domicilio de los estudiantes. Miralla en Colonia Elena, Almacén Lara en la ruta, Almacén Rodrigo para los que viven en parajes cercanos a la “vuelta de Rodrigo”. También distribuimos en Monte Comán, en La Llave, en Goudge, aquí en la ciudad y a varios alumnos se los acercamos a sus domicilios porque no tienen como llegar a estos lugares”.

Comenta que la DGE distribuyó algunos módems para los estudiantes que no tienen Internet. Pero de la empresa que son esos módems, en muchos lugares no hay señal, como en el distrito de La Llave. Así es que muchos de los chicos seguían quedando sin esa posibilidad. “Luego de ver que este distrito no estaba incluido por el momento en la distribución de los punto WiFi, decidimos colocarlo nosotros. Necesitábamos un espacio físico, porque la escuela está a más de 2 km de la zona urbana, además que como es obvio la escuela está cerrada. De esta manera hicimos las gestiones con la Delegación Municipal y con la Biblioteca popular del distrito ‘Manuela Lara’ y juntos logramos colocar WiFi. La Biblioteca prestaba el espacio físico, la delegación una persona para que tres días a la semana se lograra abrir y la escuela, todo lo demás. Establecimos los protocolos que corresponden”, cuenta Roxana.

–¿Cómo los afectó la pandemia?

–Cuando anunciaron que el país entraba a un aislamiento obligatorio nos miramos y por un momento reinó el desconcierto. De un momento a otro debíamos reorganizarnos y llegar a nuestros docentes y alumnos de otra manera. Los docentes fueron los primeros que reaccionaron. Algunos de ellos tenían grupos de WhatsApp con los alumnos porque trabajan así para planificar distintos proyectos, principalmente en los cursos más altos. Esos docentes se ofrecieron inmediatamente para mandar las clases por ese medio y otros para ser tutores de los distintos cursos, rápidamente armaron grupos con los chicos y comenzaron a trabajar. También nos capacitamos en el uso de la plataforma Classroom y la escuela entera estaba trabajando con esa plataforma.

Roxana y su equipo de docentes, con el avance de la cuarentena, se dieron cuenta del gran desafío que tenían por delante. Explica que como cualquier escuela técnica, gran porcentaje del aprendizaje de los estudiantes está relacionado con las horas de prácticas. “Aquí los profesores fueron nuevamente los pilares de la estrategia. Trabajando codo a codo con las familias  comenzaron a desarrollar todas aquellas prácticas de posible realización en los hogares”, dice.

Las familias y los estudiantes trabajaron con las huertas. En conjunto con el INTA, facilitaron semillas y los docentes iban acompañando todas las labores para realizar la siembra.  Otra de las actividades fue la poda, en la que los hermanos mayores egresados y padres de los alumnos acompañaban en la práctica, se filmaban o sacaban fotos y luego realizaban el intercambio de la experiencia con el docente. También los alumnos de 6to año siguen con sus prácticas correspondientes a la industrialización láctea, en sus hogares. Para aquellas prácticas que no pueden hacerse en los hogares –dice Roxana- han planificado prácticas intensivas para cuando retomen la presencialidad.

“Los primeros días que tenía que continuar yendo para solucionar algunas cuestiones en la escuela, por ejemplo, la entrega de bolsones, el silencio que había, la soledad, me estrujaba el alma. Varias veces me volvía llorando. Es aún difícil, es lo que más se extraña, la posibilidad de vernos, de compartir, estamos muchas horas en contacto en la escuela y de repente nada. Fue muy difícil adaptarse a la no presencialidad, desde los vínculos lo digo. Somos una gran familia”.

–Se extraña el dulce de leche, la miel y los quesos, ¿es posible que en algún momento, cumpliendo todos los protocolos puedan realizar la venta?

–En la escuela por la modalidad que tiene, hay tareas, labores culturales, actividades que no se pueden suspender. Se debe continuar con la poda, la siembra de pasturas, el ordeñe, la elaboración. Comercializar los productos,  es lo que nos permite sostener el funcionamiento de todas las actividades como: impresiones de trabajos, colocar WiFi, la alimentación de nuestro ganado, procurar los elementos de higiene y sanitización para el personal que continúa yendo y más. Se ha seguido haciendo gracias a la colaboración de la comunidad que siempre nos ayuda y acompaña. Estamos a la espera de poder realizar nuestras históricas ventas. En cuanto estén las posibilidades dadas lo haremos.