CALLE LITERATURA | Victoria Paganini

Por Carolina Elwart

 

La Vicky, como buena mendocina adoptada, se mete en todos los vericuetos que la cultura tenga. Es profesora de Lengua, se define como feminista y eventualmente escribe. “Bonaerense de nacimiento y mendocina por adopción, yo siento que soy de los dos lados a la vez”, nos cuenta, al tiempo que sus rulos se arman y desarman con sus movimientos.

“El ejercicio de la escritura me ha servido durante años para poder ponerle palabras a los silencios o para poner silencios en la maraña de palabras que he ido graficando. Otras veces he encontrado que es una forma de des-somatizar malestares individuales y colectivos”, expresa. 

La búsqueda de lo que la define es su camino. “Estoy en permanente construcción buscando mejoras para darle a la palabra la finalidad estética que permita transformar la energía expresiva en una ficción que sea sentida. Yo no sé si soy muy optimista, pero quisiera pensar que puedo hacer con las palabras un juego que  refleje diversas sensaciones y que esto le permita a los ojos de quien lea construir sus propias reglas de lector”.

 

Infancias

Un espejo hecho tricitas
el anhelo destructivo
está envenenando
lo profundo de tus ojos.
Se rebalsa el río
y me ahogo.
El botecito
que parecía tan duro
se hunde
 rústico sin nombre
perseguido de mala suerte.
La mala palabra
en buena hora es el respiro 
y entonces
rompés la torre
prendés fuego la caca
deseás el vacío,
el impulso de romperte
con un adoquín la cabeza,
La rabia la rabia la rabia
desbordando desde aquel golpazo
qué ese pelotudo de mierda
que las marcas 
que las duchas heladas
que mi abrazo materno no cura
que el dolor cala más hondo.
Para romper una infancia 
basta un instante
para repararla,
toda la vida.