LA BUENA VIDA | Arcilla para aliviar mi alma, mi espíritu y mi cuerpo austero (II)

Por Msc. Miriam Macías
Especialista en terapias naturales

Junto con el sol, el aire y el agua, la tierra es un agente de vida y salud. La arcilla tiene numerosas aplicaciones terapéuticas en  afecciones de la vista, nariz, boca, oídos, garganta.

El Dr. García, del Instituto Educativo de Naturismo (2010), expresó que las afecciones producidas por una malformación (estrabismo, diplopía, astigmatismo) necesitan dos aplicaciones de arcilla: en la columna cervical, en primer lugar, con objeto de actuar sobre los centros nerviosos, y  seguidamente, en los ojos.

En las inflamaciones e infecciones como conjuntivitis, blefaritis, queratitis y otras, se efectuarán aplicaciones directas y repetidas sobre los ojos. En las lesiones causadas por accidentes puede seguirse el mismo tratamiento.

Para las aplicaciones sobre los ojos, la pasta de arcilla se ha de colocar sobre un trozo de tela de algodón o lino. Durante las tres primeras sesiones, las cataplasmas han de ser delgadas (menos de un centímetro) y se mantendrán  por una hora. A partir de  la cuarta aplicación se irá aumentando el grosor hasta llegar a 2 centímetros y el tiempo de aplicación hasta dos horas. Si hay que tratar ambos ojos, se irán alternando, procediendo primero con uno y luego con el otro. Cada día se aplicarán una o dos cataplasmas.

Las afecciones de la nariz como coriza, rinitis alérgica, sinusitis y otras han de tratarse con lavados de agua arcillosa. De una a tres veces al día,  se aspirará agua arcillosa por la nariz (una cucharadita de café de arcilla en polvo en una tacita de agua preparada previamente). Se tapa un orificio y se aspirara suavemente el líquido, que ascenderá por la nariz hasta llegar a la garganta, seguidamente el otro.

En los abscesos dentarios es recomendable aplicar gruesas cataplasmas de arcilla fría sobre la mejilla, que se removerán cada dos horas.

Para el tratamiento de cualquier forma de sordera se aplicarán cataplasmas en la columna cervical, extendidas de oreja a oreja. Las supuraciones e inflamaciones en los oídos  requerirán la aplicación de cataplasmas frías, recubriendo la oreja por detrás.  En los casos graves se irá removiendo cada hora y media, e incluso antes si la arcilla se calienta en seguida. En el periodo siguiente a la crisis aguda y en las afecciones crónicas o leves pueden ser suficientes dos cataplasmas diarias aplicadas durante dos horas.

En las inflamaciones e infecciones de la garganta (anginas, amigdalitis, faringitis) se aplicaran el mayor número posible de cataplasmas de arcilla fría de unos dos centímetros de grueso, renovándose cada dos horas.  Después de la fase aguda, se realizara el mismo tratamiento que en las formas crónicas (laringitis): se pondrán dos cataplasmas de arcilla al día,  dejando que la de la noche actúe  hasta la mañana siguiente. Como complemento se efectuaran gargarismos de agua salada (sal marina), alternado con agua arcillosa o agua con zumo de limón.

Arcilla maravilla de la naturaleza, tus beneficios son conocidos desde que el hombre existe, de manera externa o interna brindas salud, de allí tu grandeza.