LOS ESENCIALES | Carlos Riera atiende kioscos en el centro sanrafaelino desde hace 43 años

Texto y fotos: Mayrin Moreno Macías

 

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Cuando empezó la cuarentena, Carlos Riera se acostaba y no podía conciliar el sueño. Pasaban la 1, las 2 de la mañana y permanecía con los ojos abiertos. Sentía que le faltaba algo. “No podía dormir. Hasta que le dije a mi hijo: ‘Me falta el chupete’. ‘¿Cómo que el chupete?’. ‘El chupete de las horas de la tarde’. Empecé a venir en las tardes y listo, se restablecieron las horas de sueño. El chupete tiene que ver con el hablar, lo cotidiano…”, dice.

Carlos tiene 69 años y hace 43 está en el centro. Desde 2000 trabaja en el puesto de diarios y revistas ubicado en la esquina de Yrigoyen y Pellegrini. Antes tuvo kioscos, pero como los alquileres se fueron a las nubes, se quedó con el escaparate. Y mucho antes, cuando tenía 16 años, trabajó en el comercio, en una casa de artículos de ropa para hombres que se llamaba “Caracas”.

 ­–¿Como la capital venezolana?

–Sí, hace muchos años acá se hizo una carrera de Turismo Carretera que se llamaba La Buenos Aires-Caracas. En 1948 la ganó quien puso esa tienda. Era un corredor muy famoso, Domingo Marimón. También estuvo un sanrafaelino, don Alberto Bessone, si no me equivoco. Eran agentes de una línea de hombres muy famosa. Ahí trabajé desde los 16 hasta los 28 años que me salí y puse un kiosco…

Carlos se siente muy a gusto con su trabajo. Disfruta el trato con la gente. Le encanta charlar. Tiene muchos amigos jubilados, turistas, gente que se quedó en San Rafael. Todos los días se levanta recontento a laburar. Sale de su casa en bicicleta a las 6 y 30 de la mañana, busca los diarios, las revistas, llega a las 7, 7 y 10, y se queda en su escaparate. Debido a la pandemia, tuvo algunas restricciones, pero en ningún momento dejó de laburar porque los diarios y revistas seguían saliendo. Solo iba en la mañana. Hoy usa una mascarilla transparente y cumple con los cuidados necesarios. “A veces mis hijos, tengo tres, me dicen ‘papá, cuidate, no vayás’. Por supuesto que me tengo que cuidar, pero es el sabor que tengo de la vida por esto, supongo que lo voy a dejar cuando no pueda más, pero mientras pueda vengo con mi bici”.

Dice que la pandemia ha sido un tiempo durísimo. “Noto a la gente mal, depresiva, otros agresivos, que no se acostumbran; es muy difícil digerir todo esto, yo les presto la oreja permanentemente, cuentan sus problemas, a unos les ha pegado más, a otros menos. Esto ha dejado su resabio, y lo que queda…”.

 

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La Buenos Aires – Caracas

Gran_Premio_de_la_America_del_Sur_del_TCEl Gran Premio de la América del Sur del TC1​, conocido también como La Buenos Aires-Caracas, fue una competencia de automovilismo de carretera organizada por el Automóvil Club Argentino, como parte de la Temporada 1948 de Turismo Carretera. Fue una competencia de carácter internacional, dividida en 14 etapas, mediante las cuales se debían recorrer seis países de Suramérica, con la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina, como partida, y en Venezuela, como llegada, previo paso por Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.

La competencia quedó en la historia como la más larga y riesgosa del Turismo Carretera, debido a la peligrosidad de los caminos por los que se transitó y por los múltiples accidentes que se registraron, siendo el más recordado de ellos el que tuvo el excampeón de la especialidad Juan Manuel Fangio, quien a la altura del pueblo peruano de Huanchaco se precipitó barranca abajo producto de un despiste.

La competencia se desarrolló entre el 20 de octubre y el 8 de noviembre de 1948. La victoria fue de Domingo Marimón a bordo de un Chevrolet Master. El podio fue completado por Marcilla con otro Chevrolet (quien consiguió arribar segundo tras su retraso por ayudar a Fangio) y por Juan Gálvez con un Ford V8.

 

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Domingo Marimón llegando a Caracas