LAS LETRAS DEL ROCK | “Botas locas”

Carolina Elwart
Leandro Ubilla
José Luis Morales

 

 

El 6 de septiembre de 1930 los milicos llegarían al poder por primera vez en la Argentina moderna. José Félix Uriburu fue el primer golpista, le siguieron muchos más hasta el terrorismo de Estado del ’76. Todos con el mismo condimento: había que tomar el poder por la fuerza para reconducir el destino de grandeza que supuestamente tenía la Argentina. Todos se legitimaron en el supuesto caos que les precedió y todos mantuvieron las mismas metodologías: censura, represión, violación de derechos, torturas y más represión; supresión de los partidos políticos, intervención o destrucción de sindicatos, cierres de radios y diarios no adeptos, y más represión; proyectos industrialistas, de recuperación del empleo, ánimos belicistas y más represión; de vuelta tortura, secuestros, asesinatos, desaparición y más represión. Ese mecanismo sin historia de las fuerzas armadas de suponer que con la violencia se resuelven las cosas. Esa vocación irrenunciable de cagar a palos lo que no se entiende. Esas botas que acostumbradas a patear no pueden pensar.

Aparece este tema en el último disco de Sui Generis “Pequeñas anécdotas sobre las Instituciones” en 1974. Las canciones ya no eran tan simples como en los primeros discos del dúo y Sui ya se perfilaba como banda consolidada que sería la que se despediría en el “Adiós Sui Generis” del Luna Park.

Esta canción comienza directamente con el estribillo y plantea directamente la temática de la canción: “Yo formé parte de un ejército loco,/tenía veinte años y el pelo muy corto,/pero mi amigo hubo una confusión,/porque para ellos el loco era yo”. Referencia directa al Servicio Militar Obligatorio y a las cosas que hizo Charly para zafar de la colimba, para que lo considerara insano mentalmente y poder quedar excluido. Le costó varios intentos y estar al límite de una sobredosis pero lo consiguió cuando agarró a un muerto, lo puso en una silla de ruedas y lo sacó a pasear porque se veía muy pálido.

“Es un juego simple el de ser soldado:/ellos siempre insultan, yo siempre callado”. La formación de militares se basa en gritos y en maltratar a los subordinados. Hay dos actantes claros: están “ellos”  que es lo que no está bien y el “yo” que es la víctima de esa situación que retrata la letra.

“Amar a la Patria bien nos exigieron,/si ellos son la Patria, yo soy extranjero.” Charly pareciera adelantarse en el tiempo, pasarán un par de años para la llegada de la dictadura argentina: el comunismo,  esas ideas extranjeras y dañinas, opuestas al ser occidental y cristiano. Charly y toda esa generación no quieren una patria violenta que busca la sumisión de sus integrantes. Otra vez ellos en contra del yo. La dictadura invertiría los roles actanciales.

“Les grité bien fuerte lo que yo creía/acerca de todo lo que ellos hacían./Evidentemente les cayó muy mal/y así es que me echaron del cuartel general.” La verdad dicha de frente provoca enojo y rabia. Aunque Charly todavía no lo sabía, esta letra sería censurada, no aparecería en la primera versión del último disco de Sui Generis. Anticiparía en estos versos esa censura, el exilio, la persecución y la muerte en la dictadura.

“Si todos juntos tomamos la idea/que la libertad no es una pelela/se cambiarían todos los papeles,/y estarían vacíos muchos más cuarteles,/porque a usar las armas bien nos enseñaron/y creo que eso es lo delicado,/piénselo un momento, señor general,/porque yo que usted me sentiría muy mal.” Esta estrofa resume todo el pensamiento del movimiento hippie. El problema es que enseñen a usar las armas, que la libertad deba ser conquistada por medio de la violencia. ¿Y si no necesitamos que nos estén controlando para hacer las cosas bien?, ¿y si los países poderosos dejaran de crear guerras para justificar el armamento?, ¿si tomáramos conciencia que no necesitamos a alguien en contra para definirnos? Las guerras no tendrían razón de ser y los cuarteles estarían vacíos.

 

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