Chicos hacen sus propios libros y los cambian por mercadería para dos merenderos

Por Bautista Franco

 

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Jóvenes de San Rafael están impulsando una campaña solidaria a través de las redes sociales con el objetivo de ayudar a familias necesitadas del departamento. Ellos reciben la mercadería y a cambio entregan a los colaboradores un pequeño libro artesanal con sus escritos.

A partir de un grupo de lectura interprovincial que se inició con chicos de San Luis en mayo, mediante el cual comenzaron a compartir sus propios textos, nació la idea de realizar una publicación que aglutinara las producciones y que además pudiera ser un herramienta para ayudar a sobrellevar la dura realidad, que se agravó durante la pandemia.

Según Julieta Rabino, profesora que participa en el proyecto, “nos contactamos con vecinos del barrio El Molino que impulsan el merendero Copita de amor y con una señora que desarrolla en Salto de las Rosas otro merendero. A estos lugares llevaremos la mercadería. Son más de 130 chicos que van a recibir las donaciones”.

Cielo Hochberg, una de las jóvenes que participan en el proyecto, explicó que “somos alrededor de 20 chicas y chicos; nosotros esperamos que la gente se sume, que colabore. Hay situaciones cotidianas que estamos acostumbrados a ver y no les prestamos atención, pero en las que podemos ayudar. Aunque la publicación es pequeña, es fruto de un gran trabajo que hicimos entre todos”.

Colaboraron con nosotros Javier Roldán (reconocido escritor de Buenos Aires), que fue el de la idea, y la escritora e ilustradora Cinwololo, que donó sus ilustraciones para nuestro proyecto. Apuntamos a un proyecto más grande, que es la publicación de un libro con la totalidad de los textos, pero consideramos que hay necesidades que urgen en estos momentos”, terminó Julieta.

Las colaboraciones se pueden realizar contactando a los chicos a través de sus redes sociales, donde figuran como “Ese primer libro”. La publicación que comparten termina con una frase de Galeano que es casi un manifiesto:

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.