La soledad

Por Celeste Napoleón
Ilustración: Jonás Angarita

 

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(N° 36 de la serie “Como la common people”)

 

Siento más soledad que ayer. Siento más soledad que otros días. No es una sensación desconocida para mí, creo que me ha acompañado casi toda mi vida. Y no, no me vengan en este momento con eso de que en soledad se crean las mejores cosas, y que la soledad es una maestra de autoconocimiento, porque después de días de soledad creativa y después de días de soledad cavando el túnel que va hacia dentro del pecho, no queda más que esa soledad que conduce a la nada, esa que no se logra definir con palabras, esa que no es tristeza ni alegría, esa que no tiene sabor (a nada) , es que no tiene ni interrogantes interesantes, esa que es como dos paréntesis sin nada adentro, enfrentados por puro placer de mirarse los ojos que no tienen.

Me limito a percibir. Percibo en esta nube que parece sumergirse sin arco iris, sin petrecor, sin sin sin sin…

Me observo como una niña con sus rulos abundantes, los ojos grandes, sus piernas flacas y su cara chupada, su jardinero rojo, su bebote destrozado y rayoneado, un pasillo, una puerta, oscuridad.