Maximiliano Kosteki y Darío Santillán: a 18 años

Por Bautista Franco

 

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El 26 de junio de 2002, una columna de organizaciones piqueteras movilizaba hacia Puente Pueyrredón, en Avellaneda, Buenos Aires, con la intención de hacer un corte. La Policía bonaerense reprimió la columna y persiguió a los militantes durante más de dos cuadras. En total se registraron 33 heridos y dos muertos: Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, que eran parte de la Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón y militaban hacía meses.

El país estaba convulsionado, miles de cortes y piquetes eran la moneda corriente después del “Argentinazo” que destituyó a De la Rúa, más del 51% de la población se encontraba debajo de la línea de la pobreza. Ese año el senado había aprobado un proyecto de ley que separaba el peso del dólar para hacerlo “más competitivo”, pero significó una devaluación de más del 75% de la moneda nacional y comenzó en las calles un nuevo hervidero. Las organizaciones piqueteras habían decidido movilizarse ese 26 de junio para reclamar aumentos en los salarios, duplicación de los planes sociales y alimentos para los comedores, pero antes de llegar al histórico puente, fueron recibidas por una fuerte represión policial ordenada por el entonces gobernador Felipe Solá, ahora ministro de Relaciones Exteriores.

Grandes cantidades de piqueteros salieron a las calles en todo el país y el presidente Eduardo Duhalde debió adelantar las elecciones. Era para el presidente una retirada más honrosa que un helicóptero.

Cuatro años después, en 2006, varios policías, entre ellos los autores materiales, fueron condenados por homicidio y encubrimiento, entre otras causas.

Todos los años las organizaciones piqueteras marchan a Puente Pueyrredón, cortan y realizan un acto que conmemora a los jóvenes luchadores y reclaman justicia a los responsables políticos. Este año no fue la excepción.