Miguel Pérez Mateos y el poder de la palabra para curar, sanar, cambiar…

Por Mayrin Moreno Macías

 

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“Será un Día del Escritor diferente”, dice Miguel Pérez Mateos. “Otros años hemos celebrado con actos, presentaciones de libros, cenas, reuniones, pero igualmente deseo a todos los escritores un hermoso día”.

Estos meses el escritor y artista plástico Miguel Pérez Mateos se ha sentido bien. Ha tenido “la inmensa suerte” de no necesitar salir demasiado. Su temor mayor ha sido respecto de su familia, amigos y conocidos. Él nunca había vivido una situación de confinamiento con las características de la pandemia actual y aunque es consciente del riesgo personal y de la comunidad, a cada minuto le pone su cuota de optimismo, el necesario para atravesar esta situación. “Más allá de que solo haya habido un supuesto caso en San Rafael, el hecho de escuchar y ver noticias de otros lugares inquieta bastante”.

 –Para muchos escritores esta cuarentena no fue productiva en cuanto a la escritura. ¿Le pasó algo parecido?

–No, no me pasó. Muy por el contrario, ha sido, y es todavía, un tiempo durante el cual he escrito mucho y trabajado igual en lo relacionado con las artes visuales. También he leído mucho y escuchado música. En verdad, no puedo, nunca pude estar demasiado tiempo sin hacer nada. Para mí, ha sido un período fructífero en cuanto a producción artística y literaria. También, una válvula de escape de sensaciones y sentimientos encontrados respecto a la pandemia. En verdad, intenté estar bien conmigo mismo, sin cerrarme a lo trágico o angustiante  de esta situación.

–¿Cuál es el papel de los intelectuales, y en particular de los escritores, en la pandemia?

–Supongo que estar atentos al desarrollo de los acontecimientos y desde el humilde lugar que ocupamos, intentar no contribuir al desconcierto de la gente, al pánico que puede generar en muchos la difícil situación por la que atravesamos. En este sentido, me permito manifestar mi desacuerdo con el grupo de intelectuales que recientemente hablaron de “infectadura”. Creo que exageraron y mintieron descaradamente. No conozco en profundidad la obra de Juan José Sebreli o de Beatriz Sarlo, por citar dos ejemplos de firmantes de la declaración en ciernes. He leído algo de ellos y esta actitud de Sebreli me sorprendió y enojó a la vez. Sobre todo, al verlo y escucharlo en un programa de televisión que tiene, para mí, un tinte sensacionalista.

–¿Qué cosas se están develando?

–Yo rescato la solidaridad de la gente, el estar atento a la necesidad del otro, no solo en lo material, sino fundamentalmente en lo psíquico, en lo emocional, traducido en gestos pequeños pero que ayudan en la cotidianeidad. Esto, sentido en lo personal, creo que se ha visto no solo a nivel de nuestro país, sino de otras naciones. Claro, siempre hubo y habrá excepciones, de las cuales mejor ni acordarse.

 

 

Del Mayo del 68

Hoy más que una reflexión acerca de estos tiempos, Miguel Pérez Mateos exterioriza su deseo de “que algunas leves manifestaciones de cambio de mentalidad fructifiquen y enraícen para que podamos vivir en paz, en armonía con la naturaleza y con nuestros semejantes. No hay necesidad de acaparar inmensas fortunas para ser felices. Y no podremos serlo mientras veamos a otros que ni siquiera pueden comer, ni curarse, ni educarse, ni mucho menos disfrutar del arte”.

–¿Cuáles son los temas que pondría sobre la mesa?

–La semana pasada cumplí 73 años de edad. Casi toda mi vida estuve relacionado con diferentes grupos artísticos o literarios. Nunca actué abiertamente en política. No es ni fue nunca lo mío. Eso no significa que no tenga un pensamiento político. Lo digo porque desde joven, a los veintitantos, en 1971, cuando creamos el Grupo de Teatro del Centro Argentino, lo hacíamos creyendo en el poder del arte y de la palabra para curar, sanar, cambiar lo que nos parecía que estaba mal. No lo digo desde la postura ingenua de creer que todo se logra por el voluntarismo. Entonces, como jóvenes, éramos idealistas llenos de sueños provenientes del hipismo o del Mayo del 68. Pero también sabíamos que era necesario afianzar las creencias para tener un espacio en el que expresarnos y pelear por esos ideales.

 

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Recomendaciones de Miguel para leer estos días

Para el lector de ficción y para los que escriben, autores argentinos como Borges, Cortázar, Sabato, Roberto Artl. Poetas como Juan Gelman, Roberto Juarroz, Olga Orozco, Juanele Ortiz y otros. El español José Ángel Valente, Vicente Aleixandre, son tantos que siempre alguien quedará afuera…  Ah, en especial para los jóvenes que intentan escribir: “Querido y remoto muchacho”, de Ernesto Sabato.