LOS ESENCIALES | “No nos queda otra que salir a vender para mantenernos”

Por Mayrin Moreno Macías

 

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La Municipalidad de San Rafael, junto con la Cámara de Turismo y la Específica de Turismo de la Cámara de Comercio local, solicitaron al gobernador Rodolfo Suárez excluir al departamento de la habilitación del turismo en la provincia hasta el 26 de junio, pero que antes de esa fecha se permita la actividad dentro de San Rafael. La razón: afinar los protocolos para recibir visitantes de otras partes de Mendoza.

La noticia surge luego de varias reuniones que comenzaron el pasado miércoles con el encuentro entre Suárez y todos los intendentes, a la que se sumó -el jueves- la visita a San Rafael de la ministra de Cultura y Turismo de la Provincia, Mariana Juri, para conversar con referentes del sector turístico y evaluar la situación actual.

La gente de la torta frita de la Villa 25 de Mayo, cuyos ingresos dependen en gran parte de las personas que visitan el distrito, esperan con ansias la decisión final sobre este tema, que en las últimas horas ha generado no poca expectativa entre todos los prestadores de la provincia.

Yoana Fajardo y su familia, que hace más de siete años venden empanadas y tortas fritas en la galería de su casa, a orilla de la ruta, pudieron juntar unos pesos antes de que finalizara la temporada de verano. Con ese dinero cruzarían la frontera para visitar a sus padres en Chile, pero como no se pudo, lo guardaron para sostenerse en casa durante la cuarentena. “De esa manera hemos podido sobrellevar la situación”.

Ella elabora estos manjares junto a su esposo. Aunque estos meses han sido inactivos, cuenta que se levantan temprano, sacan su gazebo, arman las empanadas y al atardecer hacen tortas fritas. También los acompañan sus hijas, quienes llevan para vender.

“Esto no se trata de una tradición familiar, fue por necesidad. Tengo cinco hijos, que en su momento todos estudiaban. Llegó un tiempo en que no nos alcanzaba el dinero y deseaba que uno de ellos fuera de viaje de fin de año de séptimo. Trabajé con las mamás en la calle y no fue mucho lo que se pudo reunir, hasta que un día uno de mis hijos me dijo: ‘¿y por qué no lo hace usted?’. Y siendo sincera, a mí no me gustaba la cocina, pero mi marido es un genio. Él se encarga de hacer el picadillo, la masa de las empanadas… Hoy mis hijos estudiaron, hicieron su vida, solo queda uno en casa y seguimos vendiendo para ayudarnos. Mi marido es jubilado, recibe una pensión mínima, es vitalicio. No nos queda otra que salir a vender para mantenernos”, dice Yoana.

Aunque Yoana no es oriunda de la Villa 25 de Mayo, se siente como en casa. Ella es chilena, llegó en el año 1985, pero su esposo sí nació en la Villa y sus hijos.

Comenta que esta situación es complicada, pero ellos solo miran al frente y saben que tienen que seguir trabajando en el día a día. “Es como un teléfono descompuesto, todos dicen una cosa u otra, pero hay que poner el pecho a la bala y seguir adelante”, dice Yoana, y continúa: “Solo Dios dirá si habrá cambios importantes en la sociedad. Vemos las noticias, escuchamos la radio, pero a nosotros solo nos queda sobrevivir, preocuparnos por nuestro entorno y ayudarnos entre todos. Con la Asociación de las Tortas Fritas, para el momento que salgamos nuevamente a las calles a vender, nos quedará apoyarnos, ponernos a la par en precios, la higiene, lo que haya que hacer”.