“Hay un fusilado que vive”

Por Bautista Franco

 

Rodolfo Walsh es el autor de “Operación Masacre”, libro de investigación periodística, precursor en su género, que versa sobre los fusilamientos llevados a cabo por la llamada “Revolución Libertadora”, en 1956. Su obra marcó una etapa de la historia argentina. Sus palabras cargadas de profesionalismo, acompañadas de su compromiso político, son aún objeto de estudio y memoria para el periodismo independiente. Desde que Walsh comenzó a escribir, su interés político y social fue en ascenso y duró hasta su muerte, cuando era parte del ya desarticulado y enjuto cuerpo de Montoneros.

Después de escribir “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”, fue asesinado. La historia de Walsh es parte de la historia de una Argentina que aún no tiene final. A pesar de que muchos quieren dar vuelta a la página de la represión y la muerte, la dictadura es un tema que camina entre las calles de los pueblos y ciudades. La aparición y aprehensión de su secuestrador en Brasil es ejemplo de ello.

Las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), harto festejadas por los demócratas, hacen que hoy las calles estén inundadas de represores. Hay condenados 968 represores y algunos de ellos gozan del beneficio de prisión domiciliaria. ¿En qué casa vecina se guarda un brazo ejecutor de la dictadura? ¿Quiénes son los que reclaman el olvido y el perdón y en qué proyecto la represión acaba? ¿Quiénes los protegen?

En las tierras del Proyecto X y de la persecución por Twitter, la mirada de Jorge Julio López recuerda que hablar es malo. Estos tiempos oscuros, en los que agentes policiales atropellan a comunidades indígenas –familia Qom en Chaco– y hasta ejecutan a trabajadores rurales –Luis Espinoza en Tucumán–, comenzaron a ser escritos por Rodolfo Walsh.

 

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