LAS LETRAS DEL ROCK | “Sin disfraz”

Carolina Elwart
Leandro Ubilla
José Luis Morales

 

 

La familia Moura. Vestida de música y de tragedia. Cinco hijos. El más grande, Jorge, detenido y desaparecido por la última dictadura. Federico, Julio y Marcelo formarían la mítica banda de rock Virus a principios de los 80, lanzando su primer disco, Wadu Wadu, en 1981. Federico, el segundo en edad de los hermanos, tenía el aura. Creador del estilo de la banda, diseñador de ropa y productor de discos, colocó la homosexualidad en la agenda cultural argentina en una época de censura y represión, reivindicando la alegría. Su talento y capacidad musical le llevó a producir el primer disco de Soda Stereo.

Virus destilaba creatividad y transgresión, no solo en lo musical, sino también en los shows. Con disfraces, vestuarios diversos y múltiples coreografías construían una performance sobre el escenario que transmitía libertad, expresividad y esperanza. Antes de que Federico falleciera en 1988, irónicamente por un virus, grabaron 7 discos, con una diversidad de himnos ya clásicos como “Luna de miel”, “Pronta entrega”, “Wadu Wadu” e “Imágenes Paganas”. Compartieron escenario con INXS, Davie Bowie y Charly en distintas presentaciones, convirtiéndose en uno de los íconos del rock de los 80.

La letra nos plantea una primera persona. “A veces voy donde reina el mal /Es mi lugar, llego sin disfraz”: el disfraz aparece como aquello que debe tener para vivir en la sociedad, pero hay un lugar en el que puede ser quien es. “Por un minuto abandono el frac /Y me desnudo en lo espiritual”: el disfraz no es algo exterior, necesita ser quien siente que es más allá de la apariencia. “Para amar /Como si fuera /Mentiroso y nudista”: como si fuera pone el lugar de condición, se maneja en el plano de lo formal con frac o de lo oculto, “mentiroso y nudista”. Los griegos tenían dos dioses que represetaban esta idea: Apolo, el dios de la mesura, y Dioniosio, el dios del vino, de las fiestas y el desorden. “En taxi voy, hotel Savoy, y bailamos”: lugares conocidos en el mundo under de los 80, lugares donde se hacía lo que no se veía en las calles, se hacía a escondidas. Mariana Enríquez en su novela “Nuestra parte de noche” nos cuenta sobre esos momentos de la Argentina, con cines funcionando para encuentros en la oscuridad. “Y ya no sé si es hoy, ayer o mañana”: poder despegarse de la rutina, de la vida, del disfraz, de la hora y ser alguien distinto en un país en que “el ser” tenía formas y denominaciones normales y anormales. ¿Quién es el normal?

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