Amar en tiempos de Covid-19

Por Celeste Napoleón
Ilustración: Pamela Hübbe

 

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(N° 30 de la serie “Como la common people”)

 

 

Leí en un libro que cuando la gente se gusta entre sí, hace cosas para hacer coincidentes los gustos y esto es un ritual de acortar las distancias que separan sus mundos.

La búsqueda de “fundirse” puede llevar a aventuras extrañas, como forzar el paladar a lo agridulce, ver horas de un deporte que no era tan importante, saborear el placer de la vida rural siendo el ser más urbanx.

Esas aventuras a veces llevan a lxs enamoradxs a lugares de alegría y asombro, y otras veces lxs llevan al desconocimiento absoluto.

Como dice Nacho Vegas en “La gran broma final”: “Lo que no nos puede desunir es lo que nos habrá de separar”.

Me imagino en estos momentos de encierro las cosas que les enamorades hacen para acortar las distancias. ¿Quizás seguir la misma cuenta de noticias?, ¿tal vez compartir los mismos memes?, ¿dar like a las mismas publicaciones?, ¿mandarse audios interminables de cosas triviales de la vida, o de las incertidumbres que azotan la costa de lo que no se nombra?

Amar es necesario posterior a ese correr de límites, entonces se hace necesaria la recuperación del yo, entonces aparece el “me planto en mi decisión” y si te gusta, te gusta, y si no, pues ahí vemos o nos vemos.

Estar en ese momento en que llega la hora de decirle más “hola” a la propia identidad y más “chau” al descubrimiento del universo del otre es lo que genera ese silencio absoluto; en palabras del poeta maldito, “el flash cegador”.

Y ahí, en medio de la neblina azul, dos niñxs desnudxs y sus miedos abrazando sus juguetes favoritos… modo yoico.

Pausas.

Silencios.

Interrogantes.

Ritmos de dos tiempos, de cuatro.

Silencio de redonda, silencio de semifusa.

El punto final. La coma.

El celeste del visto.

El gris de quién evade el control.

El “en línea” doloroso de quién no responde.

El mensaje eliminado.

La no imagen.

El idilio.

No, el visto jamás será una mirada.

El emoji no puede besar.

Solxs en sus soledades.

(¿?)

No hay más para decir.

Todavía están esxs que desafían la autoridad y huyen de la milicada, saltan de balcón en balcón, arañan las paredes de la esquina oscura. Hoy es amor, mañana quizás odio o recuerdo de una sentida adrenalina.

Léase con voz de publicista:

“Amar en tiempos de Covid-19 saca tus aires de romanticismo visceral, busca tu armadura o tus braguitas sexis desteñidas y saca ya esa maldita selfie”.