El Ceibo: trabajan en San Rafael para promocionar la lectura

Por Mayrin Moreno Macías

 

joséluismorales

 

Por estos días José Luis Morales habla en plural. El motivo es parte de una aspiración que se anunció a finales de 2019: el relanzamiento del Plan Nacional de Lectura. Un esfuerzo ideado para llegar a diez millones de niños y adolescentes de nivel primario y secundario de todo el país.

“Apenas nos enteramos, quisimos aprovechar ese recurso nuevamente. El gobierno anterior dejó todo abandonado, no siguió con las políticas públicas de educación, ni los cursos virtuales, ni las partidas de libros que llegaban a las escuelas. Era una verdadera tristeza que no se alentara ni la lectura ni el conocimiento en general. Lo que les pasó a los científicos también es muy grave. Por lo tanto, cuando supimos que iba a recomenzar ese Plan, fue una felicidad muy grande y hay que alentarla y aprovecharla”, dice.

José Luis es profesor de Lengua y Literatura, casado con hijos e integrante del colectivo El Ceibo, un grupo heterogéneo, todos con múltiples miradas que unen voluntades para generar espacios y tiempos con el fin de hacer local el  Plan Nacional de Lectura. “Y que incluya visitas a museos, actividades en los distritos. Que no pase solo por las ciudades”, dice. Sobre la formación del grupo, recuerda que su colega y esposa Carolina Elwart venía trabajando con la crítica de arte María Coria Aveiro, con el astrónomo Jaime García y con la también profesora de Lengua Mónica Montenegro en charlas y talleres, mientras él participaba del taller de escritura creativa Letras Tomadas. Luego se unieron Matías Marusevich, que es profesor de Escritura de Guion, y Jaquelina Alcaya, que trabaja en el ECA Sur “Enrique Sobisch”.

Él sostiene que se necesita estimular las relaciones entre las artes y las ciencias y explica que para ello la Astronomía es un “vehículo precioso”.  “Jaime García siempre lo presenta de un modo entretenido y amable”. Considera que “las palabras ‘museo’, ‘libro’ y ‘ciencia’ siempre han sido vistas como aburridas y no es así, o no debe serlo. En parte, la escuela tiene responsabilidad en esto con las lecturas que a veces se les presentan a los chicos y chicas. La obligatoriedad de la lectura es una piedra en el camino que los profes de Literatura que leemos porque nos gusta siempre tenemos que sortear. Esperamos que el resultado de esto sea trabajar en pos de metas comunes que sean redundantes en mejorar la vida de las personas de nuestra región”.

El profesor consume el tiempo entre la familia y lecturas. En esta cuarentena montó un cine en casa para ver películas y series. También leyó “Los crímenes de Alicia”, de Guillermo Martínez, una novela policial muy entretenida, secuela de “Crímenes imperceptibles”; así como “Nuestra parte de Noche”, de Mariana Enríquez, que la describe como una novela muy oscura y tremenda; y ahora está leyendo “La llave de cristal”, de Dashiell Hammet, un policial norteamericano.

–¿Este plan es una herramienta que contribuiría a acortar la desigualdad social?

–Totalmente. Obvio que la primera desigualdad siempre es la económica, el que puede comprar por lo menos lo básico para vivir y aquel que no. En esta cuarentena eso se ve claramente. Por eso es necesario ayudar a quienes no pueden sostenerse solos. Pero a largo plazo, el conocimiento, el acceso a la información y el análisis e interpretación de esa información es clave para que cada uno y cada una puedan construir su propia trayectoria existencial. Mientras más posibilidades de lectura tenga una persona, de mejor modo podrá desarrollarse en la vida, y no solo en lo económico. ‘No solo del hombre vive el pan’, dice una canción, y es cierto. Necesitamos comer para vivir pero no es solo eso. El placer de un libro bien escrito, de una frase que nos deje pensando, es muy estimulante. Y eso que leemos a veces nos puede llevar a la escritura. Por ahí la diferencia entre leer y escribir, para mí al menos, es que yo puedo pasar un tiempo sin escribir, pero no puedo pasar ni un día sin leer algo. Antes solía leer solo de a un libro por vez, era más ordenado si se quiere, pero últimamente, y sobre todo con el advenimiento de la tecnología, leo por lo menos de a dos libros por vez. Creo que la lectura es algo que compete no solo a los profesores de Lengua y Literatura y eso es lo hermoso de esto y lo que queremos. Queremos que todos y todas puedan leer y disfrutar de la lectura como quien disfruta de una película o de un buen vino. Son placeres de la vida que uno no puede dejar pasar.

 

Un niño y un adulto lector es… según el profesor José Luis Morales

Un niño lector es… “Lo que esperamos y ansiamos. Hay muchos niños y niñas lectoras, pero queremos que sea un hábito y que ese hábito no sea solo de libros. Queremos que lean la vida, el arte, los medios de comunicación. Leer es interpretar lo que se ve o se estudia”.

Un adulto lector es… “Lo que necesitamos hoy para que un niño lector exista. Es más probable que un niño se convierta en lector si en su casa se lee, aunque esto tiene muchísimas excepciones, claro está. Pero si en los hogares hay libros y los adultos leen, son un estímulo para los niños. Hay grandes lectores y lectoras que se han hecho solos, leyendo lo que encontraban por ahí, y se han formado en ese hábito. El Plan Nacional de Lectura, esperamos, ayude a realizar ese incentivo en adultos y niños”.