La escritura surrealista de Martín Simari

Por Mayrin Moreno Macías

 

martin2

 

La “Schopenhauer verdad” es que a Martín Simari no le alcanzará la vida para plasmar su existencia. Es un inconformista que quiere seguir haciendo proyectos, planeando canciones, libros, guiones de videojuegos, historietas, revistas y mediometrajes. Se define como un multiartista, pues se mueve en distintos campos del arte. “El reconocimiento está en disfrutarlo”, dice.

Hace un tiempo perdió un cuaderno. Lo dejó en un colectivo. Formaba parte de su diario personal, en el que anota descubrimientos, coincidencias, sueños, experiencias y aventuras del personaje principal de su séptimo libro: “El inventor”, que escribe desde 2007.

“Se trata de las deducciones que hacía su personaje, que soy yo, sobre el origen de la vida y otros temas, y que las recibía en un espacio natural por su contacto mismo. Entonces las tomó como revelaciones. Empezó a darse cuenta de que todo estaba concatenado, en una red. Y así escribe, en agradecimiento y por obligación de pasar por el cuerpo. Cada cosa que vivía tenía una seña que le indicaba lo que tenía que ocurrir, como por ejemplo, ver mariposas blancas. Entonces dedujo que todo son números, que venían desde un plano matemático, que era fácil detectarlos por intuición  y que como somos billones de veces más grandes que nuestras células, podemos ser billones de veces más chicos que otro núcleo, de una mente total. Y ese era el impulso Vida, que lo había movido siempre por satisfacción de entusiasmo”.

Este libro contiene, además, dibujos y “sub-libros”. “Pronto voy a pasar al sub-libro número 13, será presentado con una obra teatral”.

–¿Cómo describirías tu rutina de escritura, si la tienes?

–Me gusta pensar que las ganas de escribir son recibidas desde ese impulso que sentimos ser (Fas Prién). Aunque no toda escritura es automática. Y siempre es por una sensación/necesidad de descarga. Por lo dicho, escribo en lapicera sobre mi cuaderno, debido a que en la computadora se filtra mayormente esa información y se disipa por radiación. La radiación tiene que estar directamente en el éter de la corona, orbitando, como divirtiéndose con lo que dibuja el cuerpo en el papel. Esa es la felicidad del niño.

Vida pretecnológica que no fue vida

Martín nació en 1986. El inicio de su vida “pretecnológica” transcurrió entre el dibujo y jugar a los muñecos. “Era la diversión. Pero muy pronto llegaron los videojuegos y resultaron muy entretenidos”. Empezó a escribir a temprana edad. Él dice que ha sido un proceso de 33 años, con 6 libros y 24 cuadernos bajo el brazo.

En 2004 escribió su primer libro, “Albas y Tos”. Reunió poemas con dibujos, trágicos, escritos desde los 16 a los 18 años. El segundo, “El flaco de la sierra”, fue un poema largo surrealista. Continuó con “El Velludo”, una novela con la que sanó de su primera ruptura amorosa. El siguiente fue “Chaw, historia de un bajista”, una novela abstracta de pocas hojas. El quinto lo llamó “Dýnamo” y contiene versos espontáneos en los que fusiona prosa de vez en cuando. Y el sexto es una serie de ensayos de Física mezclados con relatos de la vida cotidiana, llamado “La velocidad del césped”.

 

–¿Te educaste en el papel? 

–Sí, fui educado en papeleos y tuve una experiencia mística al querer recuperar los cuadernos de la primaria, porque tenía interés en ver qué había hecho y supe que habían sido quemados. Pero es solo por el apego, así que no hace ya falta. Me enseñó también perder un cuaderno en el que escribía mi libro actual.

 

–¿Cómo has pasado esta cuarentena? ¿Qué te imaginas que pueda pasar ahora?

–Es un momento de avance del poder restrictivo sobre las personas, en el que una organización privada nos obliga a envenenarnos con nuestro propio aire. También la mediática impulsa el miedo para ser más enfermos, perpetrando el ataque financiero en víspera de la extinción del papel moneda, entre otras innovaciones, como la sintomatización mediante antenas y la implantación letal bajo la máscara de cura, es un genocidio automatizado. Siempre pensé en el cibernetismo, pero no de esta manera. Mi idea era que cada persona se fabricara su propio dispositivo de supervivencia, que se lo creara para vivir, como los órganos artificiales, los implantes que amplíen la vista o la imaginación, y no que viniera así impuesto… La humanidad me ocupa, en la lástima porque las personas no se dan cuenta de su misión intangible. Siento que más allá de todo, el Sol y la Tierra nunca nos van a abandonar.

 

Ritos y constelaciones

Cuando Martín comenzó “El inventor”, se paraba descalzo en el pasto. Contemplaba la naturaleza y se daba una ducha de luz. Siempre lleva un cuaderno para anotar o usa el celular para registrar algo que se le ocurre. “Es una muestra de amor hacia el estado de Presencia”, dice.

“El rito es saber cuándo viene la sincronicidad, y saberla agarrar, como algo sagrado, y automáticamente las letras o los dibujos me invocan para quedarse en los papeles. Soy el avatar de esas constelaciones (“energías iu raion”) y me encanta. Yo también me nutro de ellas a través de los sueños y de las respiraciones de felicidad”.

 

 

HOJA FINAL DE EL CUADERNO 24 

Cada canto le daba el conocimiento
de lo que iba a pasar 1333 segundos
Demonio Ancestral de intensificación
SanMensaje para él de mí y viceversa
los rombos serán
flota magnánima de la NO ENFERMEDAD

Las palomas van así de siete en medio
de dos por las guardias de los telementales
mencló que convencían por sostenimiento
de su limitación de energía.
por miedo enfetarás a tus células
se pudre el trapezoide internal
el que reavivarás en sueño habhiendo huido
que nunca dejás apagar y sabés fue núcleo
de divino numen que vio justo al subirs al techo
un 15 de abril de dosmilveinte

no te armarás con miedo porque esa es la guerra
que ya perdió la subgalaxia
Vamos a vencer esa fem contraria
que arcontes pregonan ganar,
cargando el mal en el doble toroide mundial
mas somos genios numéricos y lenguales
respirales, parlovidentes, que salen
saber bien el durante
vórtices telementales
de energía escalar que se tradujo
cuando nos querían insertar dogmas virológicos

de el tecnoBERde; me percaté
enviaría al registro información clarividente
y somos así, conspirados
e intuimos Gobernación Clandestina.

Alcancé ya todos los Registros
y se hacía el niño cosquillas por todos lados
todo estaba en pináculo de laboratorio
todo conjuro y todo edén estaba programado

Estaba ya destinado el prisma doble
que se iba a traslucir en pleocroísmo
brillando para otra dimensión
a fin de dar a conocer que luego de 9
existe sólo única
desde donde la serpiente 37
transita su huerto ascensorial

Premonitoriamente dibujé para el estar
de PlantaBaja de mi casa una víbora y una corona
y quería que fuera la que estuviera esperando
al bajar las espirales sin abecedario.
sus encías infringen temor a el que tiene siempre miedo,
placer al que es sabio y candor al que ya lo tiene
toda célula tiene copiado su cómplice holográfico

y al estar en Inventor su hoja final
tuvo una conmoción con Betelgeuse de Orión,
sirio y Can Menor Procyan;
que un salto de Eridano el planeta nueve tenía
hacia la formación de la teatral Pólux de su signo,
levitación astral en armazón de barrilete
que estas letras estaban programplasmando

y labró un mudra frontal contra la fuerza genocidio
y ese fue el poder astral con que estaba condecorado
y tendió lazo grato con todos los registros
y eso fue en la hoja final de su cuaderno 24.