El telescopio espacial Hubble cumplió 30 años

Jaime García
Instituto Copérnico

 

hubble

 

Hace 30 años, el 24 de abril de 1990, se lanzó el telescopio espacial Hubble a bordo del transbordador espacial Discovery, en la misión STS 31, junto con una tripulación de cinco astronautas. Al día siguiente, esos seres humanos lo desplegaron en órbita a la Tierra, a una altura de 612 kilómetros sobre la superficie.

Para la astronomía hay un antes y un después del Hubble, ya que este telescopio expandió nuestra mirada sobre el cosmos, provocando una profunda transformación y permitiendo conocer lugares del universo nunca antes alcanzados.

Además de su tremenda producción científica (cerca de un millón y medio de observaciones y más de 17.000 publicaciones de trabajos revisados por pares), a diferencia de cualquier otro telescopio anterior, el Hubble hizo  que la astronomía sea relevante, interesante, atractiva y accesible para personas de todas las edades.  

 

 

El Hubble cuenta con un espejo de 2,4 metros de diámetro, que es el que capta la luz de los cuerpos celestes y la redirige a sus cuatro instrumentos principales, que observan en las regiones ultravioleta, visible e infrarroja cercanas del espectro electromagnético.  Su órbita, localizada fuera de la distorsión de la atmósfera de la Tierra, le permite capturar imágenes de muy alta resolución con una luz de fondo sustancialmente más baja que los telescopios terrestres. Con ese poder, consiguió registrar algunas de las imágenes de luz visible más detalladas, lo que permitió una visión profunda del espacio.  

La órbita actual del HST (por sus siglas en inglés) se ubica a una altura media de 539 kilómetros sobre la superficie terrestre y completa un giro a la Tierra cada 96 minutos, aproximadamente.

Fue bautizado en honor a Edwin P. Hubble (1889-1953), uno de los más grandes astrónomos estadounidenses, quien, entre otros hallazgos, descubrió que algunos de los objetos difusos que se observan en el cielo son conjuntos de estrellas y nubes de gases y polvo similares a nuestra propia galaxia y determinó sus enormes distancias. Asimismo, él fue quien descubrió que vivimos en un universo en expansión, pues a medida que se determinan las distancias a las galaxias más alejadas, se percibe que se apartan de nosotros  a mayor velocidad. 

Entre los grandes logros de este telescopio, perteneciente a las agencias espaciales de Europa (ESA) y de Estados Unidos (NASA), se cuenta la determinación muy precisa de las escalas de distancia del universo, lo que permite obtener la tasa de expansión del universo, tarea en la cual participa el astrofísico argentino Lucas Macri, de la universidad Texas A&M.

También el HST ha contribuido a descubrir los lugares de nacimiento de las estrellas, a estudiar los agujeros negros en los núcleos de las galaxias, a calcular la masa de la Vía Láctea (la galaxia que contiene al sistema solar), a descubrir supernovas en los confines del universo y muchísimas cosas más.

La enorme producción científica del HST lo convierte en uno de los observatorios espaciales más prolíficos de la historia y su archivo de datos será capaz de impulsar futuras investigaciones de astronomía para generaciones venideras.