Los “barbijos alegres” de Kathy

Por Mayrin Moreno Macías

 

kathy

 

Detrás de esa mascarilla todavía hay alegría. En eso piensa Katherin Barreto cada vez que cose un barbijo. En esta cuarentena, Kathy, como le dicen sus amigos, se enfoca en cómo ser útil y replantea sus creencias. También su cabeza navega entre los altibajos que puede tener cualquiera por estar encerrado y la tristeza de saber que su país, Uruguay, vive una situación complicada en lo social y que tiene amigos atravesando por un desalojo o que no están económicamente bien.

“Estos días son un espacio para preguntarnos qué nos pasa, dónde nos paramos, qué nos va a pasar cuando salgamos a la calle, qué le pasa al mundo cuando está encerrado. También es un momento de estar más atento al otro, a uno mismo.  Estamos aprendiendo a vivir en una nueva situación, pero por suerte nos vamos amoldando. Me tranquiliza, a pesar de todo, saber que en mi país están compañeros y compañeras organizados, visibilizando las luchas. Yo creo en la organización social. Debe estar siempre presente y no solo en una crisis. Lo humano, lo sensible y lo afectivo deberían ser parte de nuestra cotidianeidad”, dice Kathy.

A ella, quien también es dramaturga y directora teatral, la cuarentena la “agarró” con varias estrategias bajo el brazo: coser, trabajar con compañeros en proyectos para los niños, niñas y adolescentes como las Heladeras Literarias; y acompañar a otros para que encuentren dónde pueden ser útiles. “El encierro mental  resultaría más peligroso que estar en la propia casa. Debemos entender que de forma articulada vamos a poder salir de la mejor manera de esto”.

 

 

–¿Qué significan en tu vida el Teatro y el Diseño?

–El Teatro es un diseño, un ensayo de formas posibles de vida; el teatro, la ludopedagogía y el juego han llegado a mí y mis compañeres para poder brindar espacios donde se ensayen posibles soluciones. Trabajo con el teatro del oprimido, con la necesidad de resolver cosas desde la alegría, en lo posible, con una mirada, con afectos, la ternura y el encuentro. Y eso es lo que propone el teatro, el encuentro: formas posibles de resolución de conflictos. Y el Diseño tiene que ver con esto, todo lo que hago tiene mucho color y amor, porque creo en la alegría de los detalles, de lo que vestimos, de lo que nos ponemos, de cómo actuamos con el otre, la sensibilidad de las palabras, desde la no violencia, los procesos reflexivos, las acciones. Todo tiene que ver. Poder confeccionar ropa, hacer teatro y diseñar cualquier cosa que vayamos a hacer, lo piola es entregar alegría en lo que hacemos: no importa la situación, en tanto la resistamos con alegría. Con esto de los barbijos, cuidémonos pero hagámoslo con alegría, que sea divertido, que veamos color, que nos alegre mirar, aunque las miradas se hagan cortas y lejanas en la calle.

La alegría para Katherin es un vehículo que lleva a las luchas y a lo que vendrá. Sostiene que una sonrisa, una mirada, un abrazo, los colores, pueden transportar a otros lugares. Una vez un amigo le dijo que “vivir triste o alegre cuesta lo mismo, solo que uno nos lleva más lejos y es la alegría”. “Es una frase que llevo para todos lados, resume mi pulsión de vida”.

 

VOLVIÓ LA “HELADERA LITERARIA”

Kathy tiene una buena noticia. La frase de Cortázar que está pintada en la calle ya no luce solitaria: “Sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas”.

Este 23 de abril, Día del Libro y el Idioma, volvió la Heladera Literaria a la entrada del Centro Cultural Argentino. Se trata de una acción colectiva que forma parte del proyecto Palabras al Viento. Ella, Daniela Giménez y toda la gente de la Biblioteca Popular Mariano Moreno están contentas con este regreso.

Su objetivo es incentivar la lectura. Consiste en una heladera con libros en su interior para que cualquiera que pase por allí se lleve prestado el libro y luego lo devuelva. La primera fue colocada el 21 de diciembre de 2019, pero lamentablemente se la robaron días después, en enero de este 2020. Esta vez la ataron al árbol con una cadena. Confían en la conciencia de los sanrafaelinos.