LA PESTE – Capítulo 8

Por Marcos Martínez
Ilustración: Martín Rusca

Capítulo 8

Los muertos comienzan a doler, a tener nombre, pero sobre todo apellido. En el mercado, ese otro cementerio, los muertos cotizan. El Gobierno comienza a comprender la gravedad del asunto, que no era grave mientras fuera cosa de pobres.

Sarmiento, el sordo, ahora pide noticias frescas, la idea de un nuevo exilio empieza a rondar su cabeza, esa cabeza que tantas veces ha salvado de ser exhibida en una lanza. La sangre que más le duele y preocupa es la suya.

Pide noticias frescas, como pescado de puerto, sobre los cuerpos podridos de pescadores y otros bárbaros, incultos, poco ingleses y tan trabajadores.