LA PESTE – Capítulo 5

Por Marcos Martínez
Ilustración: Martín Rusca

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Capítulo 5

Me han encomendado escribir las acciones del Gobierno ante tamaña catástrofe. Es un honor para mí esa tarea. El Gobierno me proveerá de todo lo necesario para tal fin. Mi ocupación es una de las más sencillas, en comparación con otras que se pondrán en marcha: acciones monumentales, como nunca se han visto con tal de enfrentar tamaña debacle, desconocida para el pueblo argentino.

El presidente Sarmiento obrará con la firmeza digna de las circunstancias y la audacia suficiente para cortar de cuajo el presente dilema. Todos los medios estarán a disposición de la población afectada. Esto, sumado a la pericia de los más eminentes galenos, dará como resultado la victoria ante tan terrible mal. La comisión aconseja mantener el orden, blanquear con cal, cuidar la limpieza y el orden, barrer casa y veredas.

Me enorgullece ser un soldado más en esta guerra. Aunque tenga por arma una pluma y por balas la tinta, confío en que no hay tareas pequeñas cuando de un mal tan grande se trata. Pasar a la historia como el cronista de la peste… Ese es el lugar que tiene reservado la historia para mí, un lugar a la vera de escribas de los grandes imperios de la humanidad: romanos, egipcios y griegos. Sinceramente espero que mi pluma esté a la altura de las circunstancias y que la muerte no me sorprenda en pleno cumplimiento del deber.