LA PESTE – Capítulo 3

Por Marcos Martínez
Ilustración: Martín Rusca

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Capítulo 3

La fecha estaba convenida, después de los carnavales, cuando la gentuza volviera a ser gentuza y devolviera las calles a los dueños de la ciudad. Después del baile de máscaras en el Colón.

La iglesia reservada, los anillos grabados desde hace tiempo, el sermón del cura masticado, el lacre de las invitaciones seco, el cochero apalabrado, los manteles y las servilletas más blancos que un cadáver, el ajuar y la novia preparados, embalados, los novios ya lucían como verdaderos enamorados, dos relicarios exactamente iguales encerraban retratos a la sepia del otro, los notarios habían sido debidamente notificados en tiempo y forma, los sastres pasaban del molde a la tela y del hilván a la costura firme, los sirvientes pulían la platería, los joyeros sobrevolaban a las tías y madrinas con noticias de las últimas joyas que se usan en Francia. Todo está listo. Sólo un detalle vino a aguar la fiesta, un pequeño detalle, justo a la hora del desayuno, un domingo antes de misa…

El novio muere.

La novia, viuda antes de casarse, no sabe si reír o llorar. Suerte que a su familia poco le importa su opinión y mientras su padre manda a un sirviente a dar las condolencias a los deudos, piensa en un reemplazante apropiado y en que puede estrenar el traje en el baile del Colón.