Investigadora sanrafaelina ya cumple aislamiento en Mendoza: “Estamos felices y agradecidas”

Por Mayrin Moreno Macías

 

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Alejandra y Ayelén Guerci ya están en casa. Con la colaboración de mucha gente, la investigadora sanrafaelina y su hermana pudieron regresar este domingo desde España en uno de los últimos vuelos de repatriación organizados por el Gobierno nacional y ya se encuentran cumpliendo la cuarentena en la ciudad de Mendoza.

“Estamos felices y agradecidas con todos los que nos han apoyado. No lo podemos creer”, dijo Alejandra desde un departamento que les prestaron. “Sin dormir, sin wifi ni tele, pero contentas con quienes se pusieron en nuestro lugar. Eso sí, hay que seguir pidiendo que estos vuelos, de a poco, se sigan haciendo para repatriar a los que quedan en el exterior, son muchos y es real, hay gente en el abandono total”.

A nadie en esta vida le pasó por la cabeza ni imaginó que ocurriría una pandemia. Ella viajó a fines de febrero a Barcelona para realizar estudios palinológicos en un laboratorio de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Nuestra labor comenzó a principios de marzo y con el correr de los días hicimos avances hasta el viernes 13 de marzo. El vuelo de regreso había sido planificado para el día 31 de marzo y fue cancelado en sus dos tramos: Barcelona-Santiago y Santiago-Mendoza. Luego, vino el intento de comprar pasajes en los vuelos de repatriación de Aerolíneas Argentinas, pero esta tarea fue imposible ya que muy rápidamente se agotó la disponibilidad para los viajes de los días 23, 24 y 26 de marzo. A ello le siguieron búsquedas en otras aerolíneas, noticias que venían de bloqueos migratorios, cancelaciones de último momento, pasajeros varados en aeropuertos, mails y llamadas al Consulado”, contaba Alejandra en la primera carta que envió para dar a conocer su situación.

En su desesperación, pudo conseguir otros pasajes con los siguientes tramos: Barcelona-Madrid, Madrid-Santiago, Santiago-Mendoza, pero en la escala de Madrid ya no pudieron subir al otro avión por las medidas del Gobierno chileno y quedaron varadas.

Las redes se convirtieron en el medio para pedir un S.O.S. En San Rafael se viralizó esa primera carta. También envió un video. En una Madrid desolada, pudieron llegar a un departamento. La gente que las esperaba, desde un segundo piso, les hizo llegar mediante una soga dos bolsas de comida y las llaves. Estando allí les llegó la noticia de que se harían los últimos vuelos de repatriación. Alejandra, preocupada, envió una segunda carta. “Entendemos y compartimos muchas de las medidas, pues la prevención habla de un conocimiento profundo y de una real dimensión de lo que esta calamidad nos puede causar. Sin embargo, creemos que en la decisión de impedir nuestro regreso al país, hay un error. Estamos dolidas y casi no encontramos palabras para decirlo, pero sentimos que nos han abandonado. Cuando hace casi un mes llegamos a España, nunca imaginamos el lugar donde nos encontramos hoy. Decimos esto poniéndonos en la piel y tal vez arrogándonos la voz de otros miles de argentinos y argentinas que están afuera del país, esperando por su derecho a volver”.

Fue el viernes pasado cuando pudieron tomar un poco de aire. Les enviaron un Whatsapp desde el Consulado de Barcelona en el que les comunicaron la posibilidad de viajar en un vuelo de Barcelona a Zurich. Esa misma noche les dieron una respuesta. Les dijeron que estaban en la lista y que debían viajar a Barcelona. “Todo era incierto. No teníamos un pasaje, algo que nos confirmara que viajaríamos. Con mucha incertidumbre pedimos un papel para circular en Madrid, porque no se podía sin ninguna justificación. Compramos un pasaje en tren de Madrid a Barcelona, llegamos a mediodía y a la 1 ya estábamos en el aeropuerto. Avisamos al Consulado y recibimos un mail con las especificaciones. Subimos al avión, nos dejaron en Zurich en transición y a las 9 tomamos el vuelo de Zurich a Ezeiza”.

Al llegar, distribuyeron a todos los pasajeros por provincias. Viajaron con gente de San Luis, San Juan y Mendoza. Fue un recorrido largo, de unas 14 horas. Los hicieron llenar un formulario en cada provincia. Ya en la terminal de Mendoza cumplieron el protocolo, les tomaron la temperatura, llenaron otro formulario y les dieron unas galletitas con café.

“Estamos agotadas, pero  muy bien de salud. Somos conscientes de la cuarentena más que nadie. Venimos de un lugar que es un foco de contaminación, donde es estricto el cuidado del uno y del otro, sabemos lo que es. Por eso guardamos la cuarentena, para no poner en riesgo no solo a la familia, sino también a la sociedad. No tener síntomas no quiere decir que uno no pueda portar el virus. Es importante que la gente no salga, que se cuiden, si esa cadena se rompe, será muy difícil de controlar, es lo que ha pasado con todos los países de Europa, y a pesar de que tienen un sistema de salud mejor que el nuestro, en Madrid se mueren cientos de personas por día”.

 

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