Un otoño pensando en la primavera

Docentes Reales en Tiempos Reales

 

aulas

 

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos
Era la edad de la sabiduría, era la edad de la imbecilidad.
Era la época de las creencias, era la época de la incredulidad.
Era la temporada de la luz. Era la temporada de la oscuridad.
Era la primavera de la esperanza. Era el invierno de la desesperación.
Lo teníamos todo ante nosotros. No teníamos nada ante nosotros.
Íbamos todos directamente al Cielo. Íbamos todos directamente al otro lado

Charles Dickens
“Historia de dos ciudades”

 

Si bien las palabras de Dickens fueron escritas en la época de la Revolución Francesa, plasman sin lugar a dudas lo que hoy estamos viviendo.

¿Nuestra comunidad es capaz de elegir en qué tiempo quiere vivir?

¿En el mejor o en el peor? ¿En la luz o en la oscuridad? ¿En la esperanza o en la desesperación?

En estos momentos tan complejos debemos preguntarnos como comunidad educativa en qué tiempo queremos vivir y saber poner en práctica la empatía y la solidaridad.

Ante la situación que estamos viviendo todos/as, de a poco vamos tomando conciencia de qué cosas sí podemos hacer y de cuáles no, o son un problema a resolver.

La escasez o falta de conectividad y recursos tecnológicos, de docentes y estudiantes, torna muy difícil y en ocasiones imposible la realización de tareas que la DGE está exigiendo llevar a cabo y, en el caso de los/as estudiantes, se les suman situaciones familiares diversas (escaso nivel de formación académica, problemas de salud, de satisfacción de necesidades básicas: alimentación, higiene etcétera).

¿Será qué nuestra realidad nunca será igual a quienes nos gobiernan? Nuestra realidad es absolutamente cierta, sincera, y no debe ser desconocida o ignorada por ellos. Como tampoco debieran desconocer e ignorar que nuestro trabajo docente ha aumentado drásticamente, hemos pasado de trabajar cuatro horas y media frente a los/as estudiantes a estar prácticamente todo el día (también sábado, domingo y hoy lunes feriado) centrados/as en nuestra labor docente, estando a disposición de las familias, disipando dudas, conteniendo angustias, agradeciendo el enorme esfuerzo realizado, emocionándonos hasta las lágrimas con sus creativas devoluciones. Y compartiendo las mismas dudas, angustias, soluciones, emociones y lágrimas con nuestros/as compañeros/as.

Como comunidad proponemos vivir en la primavera de la esperanza. Lo lograremos si todos/as podemos ser sensibles a las otras existencias, si trascendemos nuestras individualidades y comenzamos a pensar en nosotros, si ante los problemas que van surgiendo usamos la creatividad, pensamos y tomamos decisiones juntos/as.

 

San Rafael, 23/03/2020