CALLE LITERATURA | Ayrton Gerlero

Por Carolina Elwart

En el San Rafael de la acequia y el vino, también la urbe pone acento en sus habitantes. En esta ciudad de pocos edificios, espacio que conserva aún cosas de pueblo y sobre todo de “infierno grande”, vive un pibe que escribe como juego, que al estilo del dios Loki le gusta construir y destruir con el lenguaje, que se divierte poniendo esquemas, sintagmas y figuras en prosa o verso.

En algún tiempo leyó tanta poesía que quedó atrapado en el género de una forma casi carcelaria. Para salir tuvo que romperse tanto por dentro que a veces, quienes lo leemos, le podemos ver las heridas en forma de versos en sus manos. 

 

ayrton

 

La palabra es asfixia

Ayrton Gerlero 

El calor inquieto en los pulmones que desean ansían el fresco aliento que no llega jamás que el pecho se aprieta se acorrala y el aire nunca es suficiente como dos globos al Sol en el patio árido del calor y pareciera que ningún Dios es suficiente que las religiones no alcanzan para librarse de la asfixia que aprisiona y estanca y las palabras son ya pesadas y difíciles de gemir ojalá encontrara en la puta asfixia un punto o una coma algo que rompa estas cadenas alrededor de mi pecho inquieto y libere a mi pecho inquieto de estas rojas y anaranjadas cadenas una coma,

Un punto final.

 

En mi mano

Ayrton Gerlero 

En mi mano vi dibujado un mapa
No sé bien a dónde guía
ni de dónde es

En mi mano, un mapa dibujado me empuja
a caminar en sus bosques menguantes
y beber de sus ríos bautistas
A pisar tierras recién aradas
arrancar de sus pechos hortalizas y soledades

En el mapa que en mi mano se dibuja
existe una caverna para el olvido
Días enteros he caminado hacia la gruta nepente
bebiendo del sudor en mi cascada frente

Y aquí heme
en la caverna donde una voz me habla desde el fondo taciturno
Ludoniana pregunta “¿Por qué
quieres
ignorar?”

Y que “suya no es la incumbencia de mi cobardía!” agité
Y levantando hacia el cielo pedregoso
un puño que debía obedecerse
le dije a esa voz “Quema en esta caverna todo remanente de recuerdo!”
“Enciéndelo y que tus dioses asen sus carnes en las llamas de mis penumbras!
Arranca de la cenizas cualquier vestigio sobreviviente
y que tus dioses los mastiquen
y traguen
cualquier vestigio sobreviviente
Y en la hoguera de sus pechos invernales
cualquier vestigio
cualquier sobreviviente
se apaguen”

Y la voz que tan serena sonaba calló

Minutos pasaron, dónde mi respirar y las gotas suicidas
eran la única música de ese lugar olvidado
Y una bocanada de aire ahogado tomó
y exhaló
“A ella también la olvidarás”

Yací en mis rodillas
hundidos en sal mis ojos gemí que lo sabía
lo sabía
y aún sabiendo,
olvidarla quería
Porque mejor sería olvidándola
que recordarla viviendo

“Cobarde!” gruñó
“Cobarde alma que aún con escudo y lanza
esconde la cabeza entre los brazos!”
La razón no le esquivaba
la voz, si es que solo eso era
se mecía como la flor campana

Un largo brazo se estiró desde la negrura de esa caverna, y me arrancó la mano
brotando el río de cielos invernales
en el suelo de esa piedra hueca
como un festival de sangre y luna nueva
en el suelo de esa piedra hueca
y palabras
Palabras fueron pronunciadas

Esta mañana
desperté
Y en mi mano
vi un mapa dibujado

 

IG: @falacitante