EDITORIAL | Laburantes de la palabra

Pocos “Kilómetro Cero” son tan calientes como el sanrafaelino. La confluencia de las avenidas San Martín, El Libertador, Yrigoyen y Mitre es epicentro de cuanta convocatoria surge en esta bendita ciudad, desde jornadas de vacunación, colectas solidarias y cadenas de oración hasta campañas electorales, reclamos laborales, pedidos de justicia y otras actividades de protesta. Por allí pasan cada año la Farándula Estudiantil, el Carrusel de los Reyes Magos y la Vía Blanca (suspendida para este 2020). Los recién recibidos incluyen en su recorrido de graduación las puertas del ECA Sur “Enrique Sobisch”, albergue permanente de muestras, performances y diversas expresiones artísticas, que comparte espacio con el nunca desolado Registro Civil. Se venden medias y soquetes, repasadores, garrapiñadas, frutas y nueces. Las marchas a favor y en contra de la despenalización del aborto, hasta hace muy poco motores de las concentraciones más concurridas, también tienen en el Kilómetro Cero su punto de partida y/o llegada. Solo el reclamo masivo por la derogación de la reforma de la ley 7.722 ha podido destronar esas convocatorias, para dejar en claro que más allá de las numerosas y lógicas diferencias que tenemos, muchos coincidimos en la importancia de preservar el lugar donde vivimos, que incluye los paisajes de ensueño que nos rodean pero también las tradiciones que hacen a nuestra identidad, ya no para encerrarnos frente al mundo sino para acercarnos a él conscientes de lo que somos, en permanente transformación. En definitiva, el Kilómetro Cero es un lugar de encuentro por excelencia.

Esta publicación que recién nace busca, precisamente, ser un espacio de encuentro para los sanrafaelinos, los acá nacidos y los llegados desde otras latitudes, a partir de todas las posibilidades que dan el periodismo y sus diversos géneros: crónica, entrevista, fotorreportaje, infografía, humor gráfico, artículos de opinión…

Para quienes conformamos Kilómetro Cero, hacer periodismo se resume en ser honestos, que no objetivos e imparciales, adjetivos harto manoseados en el medio para vender intereses particulares como colectivos y, peor aún, para arrogarse el monopolio de “la verdad”, como si hubiese una sola. Por eso, preferimos contar “nuestra verdad” desde quienes somos: “laburantes de la palabra”, que disfrutamos nuestro trabajo y lo hacemos con cariño y dedicación, como muestra de respeto hacia quienes serán nuestros lectores y, ojalá, también partícipes de esta propuesta editorial.

Si Kilómetro Cero llegó a tus manos, te invitamos a leerla, compartirla y dejarnos tus impresiones. Esta revista será cada día mejor en la medida en que los sanrafaelinos la hagan suya y la alimenten con sus inquietudes y sueños. Queremos que nuestras páginas sirvan para vernos, reencontrarnos y compartir lo que somos y lo que queremos ser.